
Empate
a cero goles en La Roda, que no le sirve al Cádiz para aumentar
distancias con respecto al descenso, sino más bien para que estas se
recorten un poco más por la victoria del Arroyo CP. Un partido que no ha
tenido mucha historia y en el que las ocasiones aparecieron con cuenta
gotas. Y eso por parte del Cádiz, porque La Roda apenas inquietó a
Aulestia. La mejor opción fue para los amarillos con un balón al
travesaño de Alex Granell tras despejar el portero.
El Cádiz presentaba la novedad en el once de Carlos Álvarez que
sustituía a Juan Villar. El onubense comenzaba el encuentro desde el
banquillo tras estar casi toda la semana con un proceso gripal que le
había mermado en sus condiciones físicas. La primera parte fue de pocas
opciones para ambos conjuntos aunque sí los amarillos tenían algo más de
presencia en ataque que su rival. Tan solo inquietó un poco con una
opción de Domingo en el área tras el saque de una falta pero el central
perdió el balón cuando pudo rematar. Eso y un buen disparo de Granell
que fue rechazado por la defensa manchega y un par de despistes de la
zaga local que no supieron aprovechar los de Raúl Agné fue el bagaje de
un Cádiz que tampoco se encontró con excesiva presión por parte de La
Roda a la salida de balón. El equipo rojillo tuvo un tímido acercamiento
peligroso con un remate de Jesús que se marchaba fuera.
En la reanudación Agné dio entrada a Juan Villar sustituyendo a Carlos
Álvarez. Pero no cambió demasiado el decorado ni ésta ni el resto de
sustituciones realizadas por uno y otro equipo. La tónica general fue de
no haber demasiadas opciones de ataque, aunque la mejor de todo el
partido la tuvo el Cádiz CF. Un disparo de Granell fue desviado con la
punta de los dedos por el meta Bocanegra y el balón fue a estrellarse en
el travesaño salvando así el guardameta de La Roda a su equipo.
El conjunto manchego intentaba estirarse hacia el área visitante, pero
lo cierto es que Aulestia no tuvo que intervenir en ningún disparo
rival. Era un encuentro que tan solo se podía romper gracias a un error
defensivo o a una jugada a balón parado, pero no ocurriría ni una cosa
ni otra. El marcador no se movería al final del tiempo reglamentario y
un reparto de puntos era lo más justo para lo realizado en el terreno de
juego.